![]() |
| Objetos comunicantes |
La lluvia cae sin piedad.
![]() |
| Objetos comunicantes |
De niño, Frankie Mac ve como el mundo a su alrededor se ahoga en alcohol. Su padre es el ídolo de Frankie hasta que la verdad aparece transformada en una bestia iracunda que muerde su corazón, la cicatriz nunca cierra y la huella de este suceso perseguirá a Frankie fielmente.
En la adolescencia, Frankie liderea a tres imbéciles que viven en un mundo donde la música y la violencia son los únicos reflectores que guían sus vidas a ninguna parte.
El amor llega Frankie.
Helen, su primer amor. Su primer entrada al mundo real. Su primer caída al agujero negro de su pasado. Su pasado es una bestia fiel y que estará celosa de cualquier posible relación sentimental que pretenda Frankie.
“Te amo, así de fácil.”
Vodka…
Frankie se enfoca, Frankie se busca a si mismo.
Una pausa, cambio de disco para la pieza final. Frankie es un adulto y vuelve a centrarse. Una parada en las reuniones de grupo y la actuación. Frankie busca el amor... lo encuentra.... La esperanza comienza a germinar, la sensación real de lo que puede llegar a ser su vida, una vida: llega fugazmente. Violencia, alcohol y modelos familiares, costras en la memoria de Frankie que el amor lava lentamente, muy lentamente. Frankie busca el amor: lo encuentra. Frankie quiere trascender… pero lo pierde, se pierde. Dejar de ir al pasado y dejar ir al pasado. Vodka...
Kevin Mckid ya no es el tierno Tommy de Trainspoting (1996), ni el ente manipulado que encarna al protagonista de Soft Touch en una de las historias de la trilogía de Acid House(1999). Mas de el en Hannibal el Origen del Mal (2007) y ojala, posteriormente lo veamos en Thor. 16 years of Alcohol(102 min. 2003): goza de una exquisita banda sonora similar a las antes mencionadas y por la cual fue nominado en el 2003 como mejor actor para los “British Independent Film Awards” suceso que se repitió por los filmes: One Last Chance y De-Lovelylas las dos del 2004 y Afterlife(2005)serie televisiva. Vemos a un Kevin maduro, que logra levantar al protagonista y darle un brillo estupendo al filme, bien logrado y hondamente reflexivo, ágil y conmovedor. Hace una exploracion en las adicciones emocionales oxidadas y lacerantes que hace de una generación un destino circular que no asciende a la realidad que declina a un mundo vertiginoso ambientado por las drogas, la música y el individualismo. Apología a la generación de los 90, que mira el gris del cielo embelesado y no se dirige los estados de ánimo de acuerdo al color de un Ipod, que los pasos por las calles nocturnas de Londres, Nueva York o México son a pie, botas de casquillo y pantalones ajustados y no en un auto mega equipado, blindado y rosado que nos protege del contacto citadino, las luces de los clubes, la miseria, los borrachos y las putas.
No hay protección cuando se trata de andar por el mundo, sin embargo en ese viaje más de uno se hunde por olvidar lo placentero que puede ser.
¿Opción?
¿Accidente?
O una opción accidental.
Alargando los dedillos
sutiles de locura,
el picaporte gira:
la puerta se abre y
nos instalamos en color sepia.
Reflexivamente te miras
en el perenne tedio de la velada.
Y los tacones y
el aullar de la patrullas,
la lluvia y el
silbato del velador.
El tobillo que resbala de la orilla azul,
silla triplicada que se hincha
en súplicas oníricas,
el velador silba la llegada de la madrugada.
Bocanada profunda.
Evocas el hospital y su grisácea pulcritud,
el crío que te mira impotente.
Mujer guerrera, caprichosa y maternal.
Vengo de una mujer soy una mujer estoy con una mujer
he sentido ser todas,
todas somos la misma.
Mimetización energética.
Deidades reclamando su vigencia.
El talón húmedo de arena,
sal de lágrimas
y
lágrimas vaciadas
en la arena.
El tobillo que resbala en la orilla espumosa
azul
y cresta.
Llueve, aire en orgullo
escalafón de la agorafobia
infectada en mí
el hostigamiento que humedece la madera
en las grietas
filtrándose la estación veraniega
en el marco de la puerta-sala
tus iniciales en latín
Y esa fuerza
la forma
y tus ojos,
veladas nocturnas,
eternas en el mundo nebuloso.
La luna protectora te alumbra el legado de las diosas.
La curvatura de tus senos y el rozar de ellos en mis palmas,
trazando la línea de la vida incompleta que ahora se regenera.
Tú, en mí.
Tú, separada de mí,
incluso de ti.
Y el aliento a bosques húmedos nocturnos.
Y la luz derritiendo la niebla gris.
Cómo te digo que
Cómo librarme de la obviedad
Cómo te libro de mis brazos
Cómo me embriago de ti en una gota
Cómo
La sonrisa me estremece la entrepierna
y regreso a mirar tu talón desnudo
bañado de luz nocturna
que
resbala de la orilla azul
y cae sutil sobre la duela.
Agudas las horas, aletarga el instante.
¿Cómo tan largo?
e!
Miró fijamente el plato de fideos que acababan de servirle en la mesa, tomó el tenedor con determinación y en un movimiento rápido hundió su rostro en el plato.
Los comensales que le acompañaban, se levantaron uno a uno de sus asientos. Nadie preguntó nada. Pisando los fideos destripados en el piso, se retiraron.
Nadie pidió postre.
Foto cortesía de gato de la calle: http://www.flickr.com/photos/25565805@N02/
M: -…O podría intentar regresar con Dará.
C: Se olvida del cuerpo que la posee, egoísta olvida la interacción que por deber necesita hacer.
M: -…O quizás recordar: “olvidar que Dará ya me olvido...”
C: Piensa, piensa incoherencias, ya no crea, piensa nimiedades, hundiéndose en sus lodosas turbaciones hilarantes.
M: -¿Por qué vuelvo a pensar esa estupidez?
C: Olvida, ya no reflexiona.
M: -Al diablo el yoga y el alcohol, prefiero el hachís. Mmm…quisiera dormir. Mejor morir. ¡Si!
C: estoy en decadencia y no se percata. ¡Basta!
E! que no es e!:
Eviam aspira su última esperanza por la nariz…temblores…corre al sanitario.